LA TORTUGUITA BLANCA EN PALMA parte I

Hace unos días me fui a Mallorca a visitar a mi amiga Cristina. Me llevé a Luisa, por dos razones: 
una, porque Cristina tiene una hija de la misma edad y se llevan muy bien;
y dos, por descargar a Luis y no dejarle con todos los hijos…(me estoy acordando ahora de las malasmadres y mira tú por donde no soy tan malamadre como pensaba…)
Hoy os voy a contar los dos primeros días y en un próximo post os detallaré los dos últimos que si no os voy a aburrir.

Nuestro viaje empezó el jueves día 26 de junio. No perdimos el avión de milagro: salí de Logroño con el tiempo justo y me perdí al coger el atajo para llegar al aeropuerto de Bilbao. ¡¡Qué nervios!! Espero que no me llegue ninguna multa de los quinientosmil radares que hay alrededor de la bonita ciudad de Bilbao.

Ya montadas en el avión pudimos relajarnos y disfrutar de las vistas…todas esas nubes que dejábamos atrás…
Tras una hora de viaje llegamos a Palma donde nos esperaban Cristina y sus hijas. Tras ir a casa y dejar todas nuestras cosas nos fuimos a la playa de Palmanova a cenar algo y tomarnos un mojito. ¡Qué tarde tan bonita!

¿Os habéis fijado en el detalle? Van las tres iguales y NO es casualidad. Todos los días intentaron vestir igual. Y mientras las niñas se lo pasaban en grande jugando en la playa, nosotras, sus madres, disfrutamos de una agradable cena en el chiringuito de la playa y por supuesto de los bien merecidos mojitos.

Al día siguiente fuimos a una de mis playas preferidas: SA RÀPITA. Arena blanca, agua turquesa, sol y buena temperatura ¿qué más se puede pedir? Hizo un día precioso y lo disfrutamos a tope. Otra de las cosas buenas de este arenal es que al lado se encuentra el club naútico y puedes disfrutar de un aperitivo en la terraza casi sin salir de la playa.

Por la tarde, cuando volvimos a casa agotadas, nos relajamos y preparamos una cena fantástica en la terraza.

Al día siguiente nos fuimos de excursión a Cala Llamp, muy cerquita del port d’Andratx. Esta vez sin arena, tocaba disfrutar de las aguas cristalinas del Mediterráneo y de una piscina de agua de mar en el club al que puede acceder todo el mundo, pagando una hamaca o sombrilla y hamaca o lo que quieras, que opciones hay muchas. Estuvimos muy a gusto y las niñas lo pasaron bomba bañándose en la piscina.

Espectacular ¿a que sí? Los colores tan intensos, la luz, es un placer para los sentidos.

Hasta aquí la primera parte de mi viaje a Palma. La semana que viene os cuento la segunda, que incluye algunas de las tiendas bonitas bonitas a las que me llevo mi amiga.

Si tenéis instagram podéis encontrar muchas fotos con el hastag #latortuguitaenpalma 


¡Feliz día!

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